Por Luis Sunderland Méndez
X@LouSunderland
10 de julio de 2026.
Como todo en la vida, en este Mundial se ha presentado todo tipo de situaciones contrastantes, que ponen a prueba el profesionalismo y madurez de organizadores, participantes directos e indirectos, autoridades de cada sede, comerciantes, vendedores de diversos servicios, y desde luego, el público en general, los aficionados al futbol.
El entusiasmo, la alegría y expectación de millones de mexicanos en todo el país, fue verdaderamente un fenómeno social de unión e identificación entre todos, donde uno fuera, ocho de cada diez portaban la camiseta verde y lo hacían con gran gusto y orgullo; con una absoluta disposición de apoyar con todas sus fuerzas a nuestro seleccionado, para que siguiera en la senda de los triunfos.
Lo que vivimos durante la Fase de Grupos, en los juegos de dieciseisavos y de octavos de final, fue la fiesta más maravillosa que hemos tenido los mexicanos en muchos años. Fue tan grande la experiencia, que de ninguna manera la podemos desaprovechar. Reconozcamos que, por el seleccionado nacional, convivimos en forma intensa; beneficiémonos con la enorme lección que nos regaló este Mundial.
Analicemos que, por la irresponsabilidad e improvisación de los gobiernos, tanto federal, como de la CDMX, Jalisco y Nuevo León, dejaron que les llegara casi el término del tiempo que tuvieron sin emplearse a fondo, muchas obras estuvieron inconclusas y muy mal hechas. También, por el excesivo consumo de alcohol de muchos celebrantes, ocurrieron situaciones indeseables, incluso mortales, todo esto, por la ineptitud de las autoridades que no dimensionaron los protocolos de seguridad para cuando se concentran miles de ciudadanos a festejar algo.
En lo deportivo, mi opinión es de un aficionado más, la Selección Nacional mejoró, mostró un buen desempeño y muchas ganas de triunfo, la defensa siempre cumplió y solo tuvo dos distracciones que nos costaron esos dos goles de los ingleses, esto nos regresó a nuestra realidad. En el segundo tiempo de ese partido, no supimos meter el gol que necesitábamos. Que bien que por fin se fue el señor Aguirre, él tuvo razón en decir que su estilo de juego, no es del nivel de las grandes ligas, ojalá que Rafael Márquez, el nuevo técnico, sepa sacar de esta nueva generación de futbolistas mexicanos, lo mejor y alcancemos el nivel que todos deseamos en las próximas competencias.
México no le pudo ganar a los ingleses, pero sí triunfó ante la vista de los propios mexicanos y del mundo entero. Ahora a cinco días de que el árbitro Alireza Faghani silbara su ocarina el fin de ese encuentro, el público que asiste en los estadios estadounidenses, extrañará la magia que solo los mexicanos sabemos darles a los certámenes internacionales.
Mientras tanto, analicemos esto que vivimos durante casi tres semanas, nos ha dejado muchas enseñanzas, vimos que cuando nos importa algo los mexicanos, inmediatamente nos identificamos, no tenemos ningún problema de hermanarnos y ponernos la camiseta y convivir unos con otros sin permitir que nadie nos separe o trate de dividirnos.
Creo que es una magnífica oportunidad para ver que no debemos de quitarnos la camiseta verde, que nuestra Patria, es ahora la que nos está pidiendo ayuda a todos, México nos necesita.
Las madres y padres buscadores, los niños que requieren medicinas especiales, los transportistas asaltados, los campesinos que requieren apoyo para cultivar la tierra y producir los alimentos para todos, los industriales y los empresarios, que son los que sostienen la economía nacional y que son los principales empleadores, los comerciantes que son víctimas de extorsión y sufren por la extrema violencia que impera en casi todo el país.
Como que, durante el Mundial, en México, ni volteamos a ver estas vivencias que siguieron todos los días, el futbol fue más importante y muy pocos se percataron de que millones de hermanos mexicanos siguen en desgracia e incluso, el Mundial pasó desapercibido para ellos.
A muchos no les importa ni un comino que la inquilina de Palacio se siga burlando de la Fiscalía de Nueva York y que día a día mienta con su verborrea a todos y lo que verdaderamente suceda al país, ni les va, ni les viene, a ellos solo les gusta gritar enloquecidos, cuando cae un gol de la Selección y lo demás, simplemente no existe.
Es ahora cuando el célebre “¿Y si, sí?” es importante, aprovechémoslo. Si nos unimos con la misma pasión, pero ahora por nuestra Nación. Si exigimos que la 4t deje de destruir al país. Si volteamos a ver la realidad que ya nos está aplastando y pronto nos quitará la dignidad, paz, tranquilidad y lo que queda de democracia. No nos quitemos la camiseta verde, por favor, usémosla ahora por nuestro México.
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