Por Manuel Velázquez Gallardo

+ Se toman decisiones en lo oscurito

Mientras Petróleos Mexicanos acumula pérdidas, adeudos y señalamientos por corrupción, en sus niveles más altos parece imperar una preocupante ligereza institucional. Los rumores crecen, las denuncias se multiplican y el gobierno federal sigue sin poner un freno real que permita que la empresa que alguna vez fue orgullo nacional, al menos, respire.

Un ejemplo ilustra el clima que se vive en la cúpula energética del país. Fuentes internas señalan que el director general, Víctor Rodríguez Padilla, mantiene una relación cotidiana, constante y visible con Claudia E. Ponce Ramírez, coordinadora de Abastecimiento para Procesos Industriales, Transformación Energética y Logística (CAPITEL), en dinámicas que poco tienen que ver con sus responsabilidades institucionales.

De acuerdo con testimonios provenientes de la Subdirección de Abastecimiento, ambos comparten desayunos y cenas prácticamente a diario dentro de instalaciones oficiales, prolongando encuentros durante horas sin posibilidad de interrupción. Tras ello, el director general despacha asuntos de relevancia nacional desde la oficina de la funcionaria, una práctica que, por decir lo menos, rompe con cualquier principio básico de gobernanza corporativa.

Más delicado aún: versiones coincidentes señalan que decisiones estratégicas dentro del área energética dependen en buena medida del estado de ánimo de la funcionaria, quien ejercerá una influencia determinante sobre el director general. No se trata aquí de vida privada, sino de posibles conflictos de interés en el manejo de una empresa pública.

Como adelanto de lo que se documentará en próximas entregas, vale señalar que el esposo de la funcionaria mencionada operaría en favor de al menos cuatro empresas beneficiadas durante meses con contratos y decisiones administrativas, mismas que estarían vinculadas a personas cercanas al actual director general de Pemex. Todo ello en un contexto donde ya se habla de impulsos políticos y aspiraciones a futuros cargos públicos.

Hay nombres, empresas y operaciones que deberán salir a la luz.

Esto no es chisme: es una advertencia.

Y apenas comienza.

Facebook Comments