Por: Orlando Linares López
Si después de muchos abrazos, sonrisas, buenos deseos, luces multicolores, música y bailes propios de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, eres de las personas que se siente con debilidad, fatiga y falta energía (física y mental), probablemente te afecte el Trastorno Afectivo Estacional, también conocida como “Astenia”.
Se trata de un fenómeno natural en el que, de acuerdo con la comunidad científica, los días nublados, las bajas temperaturas, las noches largas y poca luz solar provocan cambios en el estado de ánimo de las personas y derivan en sentimientos de tristeza, ansiedad o depresión.
Estadísticas médicas refieren que esta condición afecta hasta el ocho 8 por ciento de la población y son las mujeres de entre 25 y 30 años de edad, quienes más lo resienten.
Entre los meses de octubre a enero –indican instituciones de salud- ante las condiciones climáticas y ambientales, miles de personas sufren reacciones psicofisiológicas que son visibles en cambios de comportamiento, actitudes, pensamientos y aspectos físicos, los cuales pueden variar en intensidad y duración; en el mejor de los casos son leves y pasajeras.
La ciencia médica explica que la astenia es una sensación generalizada de falta de energía o cansancio que no mejora con el descanso y que, a diferencia de la fatiga normal, persiste e interfiere con la capacidad de realizar las actividades diarias.
En ese proceso, lo que ocurre en el organismo, dicen los investigadores, es un desequilibrio de serotonina -químico del cerebro que afecta el estado de ánimo- y de melatonina -producida por el cerebro cuando oscurece para indicar que es hora de dormir- así como la falta de vitamina D que, entre otras cosas, actúa como modulador en el sistema inmune.
Resultado de ello, se puede padecer desgano, apatía, pesimismo, pérdida de energía, irritabilidad, dificultad para dormir o dormir demasiado, cambios en el apetito y aumento de peso, aislamiento social; además de nostalgia, tristeza e incluso pensamientos de muerte o suicidio.
La preexistencia de condiciones físicas como: infecciones o problemas inmunológicos y aspectos psicológicos donde predomine el estrés, la ansiedad y la depresión, pueden agravar la condición de las personas.
Ante este tipo de situaciones, médicos y especialistas en salud mental resaltan la importancia de no dejar a la deriva el autocuidado y buscar una valoración médica.
Expertos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomiendan que, además de acudir con un especialista en salud mental, las personas que experimenten síntomas de depresión estacional tomen baños de sol por periodos de 20 a 45 minutos diarios o cuando sea posible; que realicen actividad física y caminatas en exterior y, para quienes duerman durante el día, disminuirlo a siestas de menos de 20 minutos. Asimismo, sugieren una alimentación saludable, evitar ingerir bebidas alcohólicas o enervantes y procurar un entorno familiar o de amistades como soporte emocional.
Cabe señalar que, en México, algunas instituciones públicas han implementado estrategias para la prevención, detección temprana, diagnóstico y tratamiento de los trastornos afectivos incluyendo la depresión estacional, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes la padecen; en dichos esfuerzos el autocuidado y el bienestar emocional son herramientas clave para evitar éstos y otros trastornos afectivos.
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