+ Desde el backstage hasta el patio de butacas, el universo de “Kurios” se despliega en Málaga

Por María Esther Beltrán Martínez         Fotos: J. Carlos Santana y Cirque Du Soleil

Málaga, España. – Tras la expectación generada por la apertura de sus zonas de trabajo internas, el Cirque du Soleil ha completado el desembarco de su producción “Kurios. Gabinete de curiosidades” en la Costa del Sol con el estreno oficial del espectáculo. La transición entre el entorno exterior de la carpa y el inicio de la función propiamente dicha está diseñada bajo una premisa de ordenación estricta y control de accesos, un aspecto que marca la pauta logística antes de que los asistentes ocupen sus localidades.

Dando el pistoletazo de salida a su gira en Málaga, se presentó la oportunidad de acceder en exclusiva al backstage para conocer de primera mano los elementos principales que toman la escena. Esta inmersión previa en las entrañas de la carpa permitió constatar que la meticulosidad organizativa observada en los accesos se traslada de inmediato a la ejecución técnica sobre las tablas. Presenciar los ensayos demostró la milimétrica coordinación que exige el montaje, donde es indispensable un conocimiento absoluto de cada paso y de cada tiempo entre los actores, los técnicos y el personal de apoyo.

Esta coreografía humana se desarrolla en una profunda oscuridad detrás de la escena para no romper la ilusión ni ser vistos por el público, guiándose el equipo minuciosamente a través de pantallas que indican el momento exacto de salida a pista.

El espacio escénico se encuentra habitado desde el primer momento; diversos personajes del elenco circulan por las plataformas interactuando de forma pasiva con el entorno. Mientras los espectadores localizan sus butacas, varios de estos intérpretes se posicionan en rampas elevadas, observando fijamente los movimientos de la audiencia y desdibujando la separación tradicional entre el escenario y la grada antes de que comience el primer número.

La propuesta visual se apoya en una estética industrial y decimonónica, donde los elementos de utilería y la escenografía interactúan con el despliegue físico de los acróbatas. A diferencia de los formatos circenses convencionales, la obra opta por mantener una continuidad dramática sostenida por la música interpretada íntegramente en directo, elemento que pauta los tiempos de entrada y salida del personal de pista y de los operarios técnicos.

El desarrollo del programa mantiene las constantes identitarias de la compañía canadiense, articuladas en torno a una sucesión de disciplinas de alta exigencia física. La propuesta de esta producción destaca por la inclusión de números acrobáticos de carácter colectivo, donde la ejecución técnica de los grupos de artistas constituye el eje central de la función.

Estas actuaciones están diseñadas para generar un impacto directo en la audiencia, logrando mantener la atención de un perfil de público heterogéneo que abarca desde los espectadores infantiles hasta los adultos. La respuesta generalizada dentro del patio de butacas ante la complejidad de los ejercicios y la limpieza en los aterrizajes es la del asombro visual, un efecto derivado de la dificultad técnica que presentan los números principales de la velada.

En esta ocasión, la propuesta conceptual de Kurios introduce al espectador en un entorno donde los aparatos y las estructuras mecánicas cobran un protagonismo central en el desarrollo de la trama. El diseño de producción prescinde de los elementos escénicos neutros para integrar maquinaria, engranajes y artilugios que interactúan directamente con los artistas.

Los aparatos presentes en la pista no funcionan únicamente como soporte para los ejercicios de suspensión o equilibrismo, sino que forman parte activa del engranaje visual. A través de la incorporación de un mayor volumen de máquinas en escena, grandes estructuras móviles y mecanismos de menor escala operados en directo refuerzan la atmósfera de un laboratorio o taller de inventos, obligando a los acróbatas a adaptar sus rutinas físicas a la interacción constante con la tecnología y la ingeniería escénica dispuesta en el espacio.

Desde el punto de vista narrativo, “Kurios. Gabinete de curiosidades” sitúa al espectador en un pasado alternativo pero reconocible. El núcleo de la historia sigue a un científico convencido de la existencia de un universo invisible y oculto en el interior de su gigantesco gabinete de curiosidades, un espacio donde confluyen las ideas más complejas y los proyectos más ambiciosos. El desarrollo conceptual de la obra plantea que, para percibir los elementos que subyacen bajo la superficie de la realidad, es necesario un ejercicio previo de abstracción, obligando al protagonista a aprender a cerrar los ojos para confiar en el potencial de su imaginación.

La estabilidad de este entorno mecánico e improvisado se altera con la irrupción de un grupo de personajes místicos y extravagantes. Estos intérpretes asumen el rol de catalizadores dentro de la trama, subvirtiendo el orden del laboratorio del científico mediante dinámicas que combinan la poesía visual y el humor. Con el objetivo de encender la imaginación del protagonista, las distintas piezas de colección y utilería técnica que integran el gabinete comienzan a cobrar vida de manera secuencial en la pista. Esta premisa argumental se convierte en el soporte de las rutinas acrobáticas, permitiendo que la audiencia asimile el despliegue técnico del elenco desde el primer momento de la representación.

El concepto del mundo invisible formulado en el libreto se traduce en escena mediante presentaciones específicas que juegan con la sugestión de la audiencia. Uno de los puntos que destaca en el programa es la escenificación de elementos incorpóreos, concretamente a través del número de un león invisible. Durante esta rutina, la acción se centra en la interacción entre un entrenador y un animal que no cuenta con representación física real en la pista. El desarrollo del acto incluye efectos sonoros de gruñidos y movimientos simulados que sugieren una actitud de protesta y rebeldía por parte de la fiera hacia su domador, trasladando la acción fuera de los límites del escenario entre las filas del público. A pesar de la ausencia de un soporte material, la propuesta apoya su efectividad en la capacidad de la audiencia para completar la escena a través de la imaginación.

En una línea de corte técnico individual, la producción da espacio a disciplinas basadas en la manipulación de objetos tradicionales. Destaca en el programa el manejo del yoyo ejecutado de una manera especial y complementado con movimientos acrobáticos individuales. Este segmento introduce una dinámica que evoca los juegos tradicionales de habilidad, un elemento que históricamente ha capturado la atención del público infantil a través de diversas actividades y que en la pista adquiere una dimensión profesional por la velocidad y la limpieza en el control del objeto.

La atención al detalle y la ruptura de la escala monumental de la carpa se concentran en un ejercicio de teatro de dedos. Este número consiste en un trabajo coreográfico realizado exclusivamente con los dedos de las manos, donde se proyectan pequeños personajes que desarrollan una narrativa a escala minúscula.

Este apartado del espectáculo no limita su acción a la superficie técnica del escenario; los intérpretes responsables de la rutina trasladan estos personajes microscópicos hacia el patio de butacas, entablando un trabajo directo con el público. La interacción física con los asistentes situados en las primeras filas complementa el despliegue de las disciplinas tradicionales de la función a través de un formato de proximidad.

La materialización del concepto de realidad paralela se traslada también a la pista a través de números que juegan con las leyes de la física y la percepción visual. Manifestando la premisa de poner el mundo al revés de manera literal, uno de los actos acrobáticos más destacados de la función utiliza la simetría para desafiar la lógica del espectador.

En la superficie de la pista se dispone una mesa en posición horizontal ordinaria, el elemento de referencia para la audiencia. En paralelo, el diseño del escenario revela una réplica exacta de esta estructura instalada en la parte elevada, suspendida boca abajo desde el techo de la carpa.

El desarrollo del número consiste en el intento de los acróbatas de alcanzar y conectar ambos planos, ejecutando sus movimientos y equilibrios en una sincronía invertida donde el grupo superior trabaja suspendido de forma cenital. Este ejercicio de duplicidad formal proyecta la idea de un plano oculto que imita y subvierte la realidad cotidiana ante la mirada del público.

Asimismo, el último número que cierra la obra expone un ritmo y una belleza matemática. Lo que más impacta es la precisión que deben mantener estos acróbatas; un nivel de sincronización donde la concentración es máxima, ya que la seguridad de cada compañero depende del cuidado absoluto y la responsabilidad compartida de todo el equipo en cada milisegundo del vuelo.

El taller de vestuario constituye otro de los puntos neurálgicos de la producción. Un equipo de especialistas trabaja en cada una de las piezas, cuidando trajes confeccionados con una amplia variedad de materiales, además de pelucas y accesorios. Una de las particularidades del Cirque du Soleil es que cuenta con su propio personal especializado que viaja de forma permanente por todo el mundo, trasladando la esencia de la producción. Entre la utilería expuesta tras el telón, destaca una mano gigante operada desde su interior por dos actores a través de un sistema mecanizado que genera la sensación de que camina por sí sola, evocando al personaje «Cosa» de la Familia Addams.

La propuesta del Cirque du Soleil confirma la vigencia de su modelo operativo en Málaga, fundamentado en un riguroso control técnico y una ejecución que no deja margen a la improvisación. Al término de la función, la respuesta del público malagueño refrendó la recepción del espectáculo, cerrando la jornada de estreno con un reconocimiento al desempeño del elenco internacional.

La producción mantendrá sus funciones en la ciudad durante los próximos días. Como parte del seguimiento detallado de este despliegue internacional, próximamente se ampliará esta cobertura informativa a través de encuentros exclusivos con miembros clave de la compañía, incluyendo una entrevista con la responsable del departamento de vestuario para analizar el mantenimiento técnico de las piezas, así como con una de las músicos de la producción encargada de la ejecución del violonchelo dentro de la banda sonora en vivo.

Por último, de cara a la agenda internacional de la compañía y con especial relevancia para el público mexicano, se ha informado que el emblemático espectáculo “Alegría” se estrenará próximamente en México. Este movimiento confirma la estrategia de distribución global del Cirque du Soleil, que mantiene de forma simultánea diversas producciones activas en distintas regiones del mundo para acercar sus propuestas artísticas a escala internacional.

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