Por María Esther Beltrán Martínez Fotos: Museo Lázaro Galdiano, Madrid
El Museo Carmen Thyssen Málaga presenta una selección de 35 estampas del pintor neerlandés Rembrandt (Leiden, 1606 – Ámsterdam, 1669) como grabador. Está muestra es posible por la colaboración del Museo Lázaro Galdiano, que custodia la principal colección privada del artista en España.
Rembrandt es considerado como maestro universal del grabado, junto a Durero, Goya y Picasso. Se conoce que grabó alrededor de trescientas láminas entre 1620 y 1665, alcanzando una gran reputación en su época y llegando a ser más conocido por su obra gráfica que por sus pinturas.
Lourdes Moreno, directora artística y el gerente del Museo Carmen Thyssen Málaga, explica que en sus estampas trató la misma variedad de asuntos que en su producción pictórica, y de ellos han seleccionado en esta ocasión dos temáticas fundamentales en su obra: retratos y autorretratos y escenas religiosas (temas bíblicos que se centran en las vidas de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y en la vida y pasión de Cristo).
‘Rembrandt grabador’, una exposición de producción propia del Museo, de cuyo comisariado se ha encargado Carmen Espinosa, jefa de Conservación del Museo Lázaro Galdiano, se ha configurado a partir de dos temáticas fundamentales en la producción de sus grabados y su obra pictórica: los retratos y autorretratos y las escenas bíblicas. A través de estos asuntos, Rembrandt logró desempeñar una creatividad y libertad encomiables, con cotas artísticas que le han hecho trascender hasta la actualidad.
“El conjunto reunido por el coleccionista José Lázaro Galdiano (1862-1947) cuenta con ejemplos de las piezas más sobresalientes realizadas por el artista, en ediciones de épocas diversas, y que testimonian la evolución del maestro en el dominio de las técnicas del grabado, su genial utilización del claroscuro, su virtuosismo en los detalles y su extraordinaria inventiva”, indica.

Las treinta y cinco obras expuestas permiten apreciar su evolución, desde sus primeros grabados, realizados de manera precisa, minuciosa y con la espontaneidad de un vigoroso dibujo, hasta sus interpretaciones más libres, cercanas a su pintura, dominadas por un magistral uso del aguafuerte combinado con el empleo del buril y la punta seca.
“El dominio del claroscuro en sus obras pictóricas se traslada a sus grabados, donde la luz emerge de la oscuridad con una intensidad dramática. Rembrandt fue un experimentador incansable; realizaba múltiples versiones de una misma lámina —denominadas «esta dos»—, añadiendo nuevas líneas y variando luces, sombras y detalles de la composición en busca de atmósferas cambiantes y diferentes lecturas y emociones en una misma escena”, explica Carmen Espinosa Comisaria de la exposición.
Explican que las dificultades económicas obligaron a Rembrandt a vender su taller de estampación y, con ello, se produjo la dispersión de las láminas de cobre de sus grabados. Clement de Jonghe (1624-1677), impresor y amigo del artista, fue el primero en poseerlas. Posteriormente, pasaron al marchante y coleccionista Pieter de Haan (1723-1766), hasta llegar al grabador francés Claude H. Watelet(1718-1786), coleccionista y gran admirador de la obra de Rembrandt.
Las estampas editadas durante este periodo son de una calidad excepcional y algunas de ellas se incluyen en esta muestra, como Abraham e Isaac, Jacob acariciando a Benjamín, Jesús y la samaritana, Cristo en la Cruz, el Retrato de la madre de Rembrandt o el célebre Descendimiento, estampado por Justus Danckerts (1635 1701) en los últimos años del siglo XVII.
La directora del Museo Lázaro Galdiano, Begoña Torres. determina. “Esta exposición ofrece una mirada íntima a su universo creativo, a través de escenas bíblicas, retratos, paisajes y estudios de figuras, realizados con una maestría que marcó un antes y un después en la historia del grabado”.
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