Publicado por seunonoticias.mx
Información de Sofía Saavedra
Sí. Utilizado de forma controlada, el lirio acuático puede funcionar como biofiltro para retirar parte del exceso de nutrientes y contaminantes de la presa de Valle de Bravo, de acuerdo con un proyecto de restauración respaldado por investigación de la UNAM.
La estrategia busca aprovechar una planta considerada invasora para atender uno de los principales problemas ambientales del embalse: la eutrofización, asociada con concentraciones elevadas de nitrógeno y fósforo.
El proyecto contempla colocar hasta 254 Fito colmenas en las desembocaduras de los ríos Amanalco y Tizates, zonas relevantes por el ingreso de contaminantes al cuerpo de agua.
¿Cómo ayudará el lirio acuático a limpiar Valle de Bravo?
La propuesta consiste en mantener el lirio acuático dentro de estructuras controladas denominadas fitocolmenas, evitando que la planta se disperse libremente por la presa.
En estas unidades, las plantas acuáticas funcionan como un sistema de fitorremediación capaz de captar nutrientes presentes en el agua.
Un informe de monitoreo del proyecto ProValle-UNAM señala que el diseño completo considera 254 unidades, equivalentes a una superficie aproximada de 1,691 metros cuadrados. El documento plantea tratar alrededor de 3 millones de metros cúbicos de agua al año.
La tecnología se concentraría en las desembocaduras de los ríos Amanalco y Tizates, con el objetivo de actuar sobre el agua antes de que los contaminantes se dispersen por el embalse.
¿Qué contamina la presa de Valle de Bravo?
Uno de los problemas documentados en Valle de Bravo es la eutrofización, un proceso provocado por la acumulación excesiva de nutrientes como nitrógeno y fósforo.
Investigaciones relacionadas con la UNAM han estudiado durante años la dinámica de ambos nutrientes en el embalse. El trabajo académico de Jorge Ramírez Zierold documenta desde hace más de una década el carácter eutrofizado de Valle de Bravo.
Entre las fuentes que contribuyen al deterioro de la calidad del agua se encuentran las descargas de aguas residuales y las actividades humanas dentro de la cuenca. Estudios sobre el territorio también han relacionado el uso de suelo con cambios en la calidad del agua.
El problema no solamente afecta la apariencia de la presa. El exceso de nutrientes puede favorecer proliferaciones de microalgas y cianobacterias, deteriorando rápidamente la calidad del agua. Investigadores vinculados con la UNAM han documentado este fenómeno en Valle de Bravo.
¿Por qué utilizar una especie invasora para combatir la contaminación?
El lirio acuático puede convertirse en un problema ambiental cuando crece sin control, pues se reproduce rápidamente y puede desplazar otras especies.
La diferencia del proyecto de Valle de Bravo está precisamente en confinarlo y manejarlo como una herramienta de fitorremediación.
De esta manera, las plantas permanecerían dentro de las fitocolmenas para aprovechar su capacidad de capturar nutrientes sin permitir una expansión indiscriminada por el embalse.
El informe de monitoreo disponible reporta porcentajes potenciales elevados de remoción de nitrógeno y fósforo para el sistema propuesto, aunque estos resultados deben entenderse dentro de las condiciones y seguimiento técnico del proyecto y no como garantía de saneamiento total de la presa.
Las fitocolmenas no resolverán por sí solas la contaminación
La instalación de biofiltros puede reducir parte de la carga contaminante, pero no sustituye el tratamiento adecuado de las aguas residuales ni la eliminación de las descargas que llegan a la presa.
La contaminación de Valle de Bravo es un problema acumulado durante años y requiere atender tanto sus efectos dentro del embalse como las fuentes que introducen nutrientes y materia orgánica.
Por ello, el uso de lirio acuático representa una herramienta complementaria dentro de una estrategia de recuperación ambiental más amplia.
La relevancia del proyecto rebasa el ámbito local. La presa de Valle de Bravo forma parte del Sistema Cutzamala, infraestructura fundamental para el abastecimiento de agua del Valle de México.
Una mejor calidad del agua que ingresa al sistema podría facilitar los procesos posteriores de potabilización. Investigadores han advertido previamente que un mayor nivel de contaminación también incrementa las necesidades de tratamiento antes de distribuir el líquido.
El proyecto convierte así a una planta conocida principalmente por sus impactos negativos en una posible aliada para la recuperación del embalse.
El reto será demostrar, mediante monitoreo a largo plazo, que las fitocolmenas pueden mantener resultados positivos a gran escala sin permitir que el lirio acuático se convierta nuevamente en parte del problema.
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