Por Arturo Zárate Vite
En los últimos meses se ha convertido en uno de los personajes de la política más citados en medios, en los convencionales y en las redes sociales. Toda clase de imputaciones, para cuestionar sus viajes, su empresa chocolatera, los amigos y supuestos negocios irregulares.
Hasta ahora, nadie le ha probado nada que lo coloque contra la pared o sujeto a investigación por la Fiscalía General de la República. Pareciera que tiene un espía o paparazzi de planta. Le han tomado fotos en distintos lugares. Entre las más recientes, las de un restaurante en la colonia Condesa de la Ciudad de México, reunido con empresarios. A pesar del asedio mediático, no se ha escondido. Sigue participando en las actividades de Morena. Asistió al 15 aniversario de su partido en el Auditorio Nacional. También al Consejo Nacional que se llevó a cabo en las instalaciones del WTC de la CDMX. Fotógrafos de distintos medios lo han captado con sus lentes de largo alcance (Telefoto), saludando y rodeado de sus compañeros, atendiendo peticiones de selfis, sonriente.
A pesar de las múltiples menciones periodísticas, no ha convocado a ninguna conferencia de prensa para hacer precisiones o aclaraciones. A los encuentros con la militancia guinda ha llegado y salido por pasillos libres de comunicadores. Nunca se ha topado con una “nube” de reporteros ni da la impresión de andarlos buscando como lo hacen otros interesados en la difusión de la imagen, sobre todo en estos tiempos, si aspiran a competir en las elecciones de 2027.
Andrés Manuel López Beltrán, “Andy” le dicen sus amigos, también quiere competir el próximo año, como candidato a diputado federal. Está anotado para participar en el VI distrito de Tabasco, que comprende los municipios de Centro, Jalapa, Tacotalpa y Teapa. Él nació en Macuspana hace 40 años. Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Según su perfil público, cuenta con maestría en administración pública por la Universidad de Harvard.
EL ENCUENTRO CON “ANDY”.
López Beltrán participó en la reunión del Consejo Nacional guinda el domingo 11 de octubre.
Asistió al Consejo Nacional realizado en las instalaciones del Word Trade Center (WTC) en la colonia Nápoles de la Ciudad de México. Vestido de chamarra gris con el nombre impreso de Morena cerca de su corazón, pantalón oscuro. En el pecho el visible gafete de consejero.
Para los periodistas el evento fue largo, más de tres horas, porque primero hubo que escuchar discursos de los dirigentes, después salir del salón para que los consejeros pudieran sesionar en privado. En tanto, esperar en sala contigua, fotógrafos, camarógrafos y reporteros.
Ahí hasta que llegó el aviso de que los comunicadores regresarían al salón inicial, para la sesión de preguntas y respuestas final, ya sin la presencia de los consejeros nacionales, que se iban retirando por caminos alejados de las cámaras, grabadoras y teléfonos.
Andrés Manuel López Beltrán hizo lo propio. Bajó al estacionamiento por un elevador de servicio, que regularmente utilizan los empleados. Cuando descendió el elevador, el periodista ya estaba a la expectativa, sin saber quién aparecería.
Al salir y ver al periodista con el teléfono en mano, advertido de que habría preguntas, no se puso nervioso ni aceleró el paso para llegar a su camioneta. Tampoco se veía tenso. La primera pregunta y de inmediato, sin perder la compostura, sin alterarse, tranquilo, sin alzar la voz, comentó que no respondería. Solo iba acompañado por una persona que parecía su asistente. No traía equipo de seguridad. Tampoco vehículos escolta. Nada más chofer y el auxiliar. No se opuso a tomarse una foto. Lo hizo de buena gana.
Para nada se veía malhumorado. Instruyó a su asistente para que lo hiciera. Andy esbozó una sonrisa. Luego subió a la parte trasera de la camioneta, que ya lo esperaba en el estacionamiento que el WTC utiliza para recibir la mercancía de proveedores, no era el público.
Se fue como descendió del elevador de servicio, tranquilo, apacible.
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