Por: Orlando Linares López

Cada mañana, sin importar la condición económica, el lugar donde vivimos o las dificultades que enfrentamos, el sol aparece en el horizonte para regalarnos una fuente de energía inagotable y que no muchos aprovechamos.

Según expertos, la ubicación geográfica de México permite que gran parte del territorio nacional reciba entre cinco y seis horas de sol intenso al día, condición que podría convertirse en una poderosa herramienta para reducir gastos familiares y mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Durante siglos, los seres humanos han dependido de la luz solar para cultivar alimentos, mantener la salud y sostener la vida.

Hoy, las innovaciones tecnológicas abren más oportunidades para aprovechar la riqueza natural que contiene la energía solar.

Cuando se habla de energía solar de uso doméstico, los equipos más conocidos son los paneles solares y los calentadores solares de agua, los cuales, a pesar de que por su uso –cada vez mayor- se han abaratado, para muchas familias aún se trata de tecnologías que están en sus deseos más que en su realidad.

De acuerdo a estimaciones del mercado mexicano, la instalación de un sistema básico de paneles solares para una vivienda promedio oscila entre 60 mil y 120 mil pesos, dependiendo del consumo eléctrico y del número de paneles requeridos. Por su parte, un calentador solar para una familia de cuatro o cinco integrantes cuesta entre cinco mil y 20 mil pesos.

En este aspecto, debe considerarse que, si bien la inversión inicial representa un reto, los beneficios a largo plazo la compensan. Cuando una familia aprovecha la energía solar, no solo reduce gastos, también invierte en bienestar, en sustentabilidad y en el futuro de las próximas generaciones.

Aunado a ello, existen programas de gobierno federal, estatal, municipal y alternativas de financiamiento o esquemas de pago gradual que facilitan su adquisición.

Además de los sistemas tradicionales, la energía solar puede aprovecharse mediante herramientas más económicas e innovadoras. Ejemplo de ello: lámparas solares para exteriores, cargadores solares para teléfonos móviles, sistemas de iluminación para zonas rurales, bombas de agua alimentadas por energía solar y pequeñas estaciones portátiles capaces de suministrar electricidad en situaciones de emergencia.

En el mismo sentido, algunas comunidades mexicanas han desarrollado proyectos colectivos donde varias familias se organizan para adquirir equipos en conjunto, lo cual les permite reducir costos; asimismo, buscan programas de capacitación para que los propios habitantes participen en la instalación y mantenimiento de los sistemas, generando ahorro y nuevas oportunidades de empleo.

Para muchas familias, contar con energía solar significa acceder a una mayor tranquilidad económica. El ahorro mensual en el consumo eléctrico puede representar recursos adicionales para comprar alimentos, útiles escolares, medicamentos o invertir en pequeños proyectos productivos. Y lo más trascendente es que la energía solar contribuye a disminuir las emisiones contaminantes que ayudan a revertir afectaciones al medio ambiente.

En comunidades alejadas, donde el acceso a servicios básicos es limitado, un panel solar representa mucho más que electricidad: significa que los estudiantes pueden hacer sus tareas por la noche, que una familia puede conservar alimentos en refrigeración o que gracias al calentador solar puedan tener agua caliente para múltiples usos.

La frase “el sol sale para todos” adquiere entonces un significado más profundo. No se trata solo de una expresión de igualdad y/o de connotaciones filosóficas, sino de reconocer que la naturaleza nos brinda fuentes de energía limpia y abundante. El verdadero desafío consiste en encontrar mecanismos que permitan democratizar su acceso para que nadie quede excluido de sus beneficios.

Aprovechar la energía solar puede hacer que sus beneficios lleguen a todas las personas. Cada panel instalado, cada calentador solar funcionando y cada proyecto comunitario que apuesta por las energías limpias demuestra que podemos tener en el sol un aliado para combatir la desigualdad, impulsar el desarrollo y construir un país más próspero.

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