Por Luis Sunderland Méndez

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27 de febrero de 2026

 

Pasan los días y el domingo 22 de febrero quedó atrás; lo sucedido entre las Fuerzas Armadas que ultimaron a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, poderoso líder mundial del cártel de las “cuatro letras”.

Pero las incógnitas crecen, la ciudadanía no acaba de digerir: cómo, quién, y hasta qué punto intervinieron los militares, para culminar esa acción que marca claramente el fin de la estupidez de López sobre los “abrazos, no balazos”. La opacidad del gobierno es como de costumbre, así sea de la presidente, de Omar García Harfusch o del titular de SEDENA.

Claudia Sheinbaum sigue con la necedad de apoyar la continuidad de esa barbaridad, aunque tenía toda la mesa servida para dar un golpe contundente en el escritorio y comportarse como realmente debería, como Jefa de Estado al 100 por ciento. Pero tomó su acostumbrada actitud gerencial que para los que sabemos qué clase de persona es, no sorprende, y lo peor, para muchos locales y también del extranjero, su actitud fue incomprensible y reprochable. Pero es normal, Oseguera le valía más a Morena muerto que en una corte estadounidense, imaginen a López el grado de terror que tendría ahorita.

Si precisamos, no es constitucional decir que la persecución de criminales está fuera del orden legal, porque el Artículo 21 de la Constitución Mexicana, establece que la investigación y persecución de los delitos, corresponde al Ministerio Público y a las policías, así que si un mandatario afirma que perseguir a la delincuencia es inconstitucional, como ella lo hace, está contradiciendo a la Carta Magna.

Su anacrónica idea de priorizar la inteligencia, sobre la confrontación, cuando cerca del 70 por ciento del territorio nacional está en manos de los cárteles, es tanto como si los pasajeros del Titanic hubieran tratado de sacar agua de la nave con cubetas.

El General Secretario de la Defensa Ricardo Trevilla Trejo, en su narrativa (que al momento de dar el pésame a los deudos de los militares caídos en el operativo, se le quebró la voz), fue bien valorado por el público, pero dejó muchas dudas que no ayudarán a que la confianza y la tranquilidad vuelvan a la ciudadanía.

El cártel de las “cuatro letras” es un gigante trasnacional que tiene un consejo de administración y solo falleció el CEO, y dos consejeros, nada más, así que la amenaza no solo seguirá, sino por el nivel de quien estamos hablando, se puede potenciar de una forma terrible y nadie está preparado para vivir las consecuencias.

Sheinbaum se puso irresponsablemente en una posición de extrema vulnerabilidad, tendrá que enfrentar la presión internacional, no solo de los estadounidenses, sino de todos los países con los que tenemos comercio, y no son pocos, y exigirán que cumplamos con los tratados de seguridad. Por ejemplo, ya viene el Mundial de futbol.

La percepción general es de claudicación del estado frente al crimen organizado. Ella piensa que el costo colateral que sufre la población civil tiene es aceptable.  Esto nos coloca a todos en un escenario contradictorio, ya que, entre la razón de Estado y la sensibilidad social, la opinión pública se polarizará aún más. Ella deshumaniza a la población civil y así, solo opaca el triunfo militar. Alimenta el sentimiento de indefensión que el ciudadano siente, sobre el que el Estado solo se preocupa de sus cuentas con los capos y deja a la gente a su suerte; pero sobre todo, deja fuera a los narco políticos, que pareciera son intocables.

Es incomprensible que Sheinbaum optara por un silencio total respecto a las víctimas civiles cuando -por ejemplo- muchos turistas nacionales y extranjeros quedaron atrapados en el zoológico de Guadalajara toda la noche, o los de los autos calcinados en Puerto Vallarta, y solo se pronunció por el éxito del operativo sin que se atreviera a llamar por su nombre al occiso. Ni una palabra de aliento para la gente de Chiquilistlán, Jalisco que quedó incomunicada, o de Mascota, Jalisco, que tuvieron que permanecer en estado de sitio, o de los 8 estados de la República que tuvieron bloqueos y daños en sus propiedades.

A ella solo le importa su reforma electoral que le asegurará -según ella, porque Morena está herida de muerte-, estar en el poder dos o tres sexenios más.

En ese tema radica la importancia de interesarse, queridos lectores, y enterarse sobre SOMOS MÉXICO, partido ciudadano de reciente formación, donde tal vez se encuentren personajes que no sean de su agrado, pero que si somos realistas, son lo que hay y tal vez sea la última oportunidad para recuperar el Congreso en el 2027 y en 2030 volver a vivir dentro de la ley con seguridad y en paz.

Esperemos que Trump siga mostrando su repertorio de presiones sobre el gobierno mexicano, su impopularidad y el difunto Jeffrey Epstein, podrían acabar con su mandato y el cambio a D.J. Vince, Vicepresidente, no es nada deseable.

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