Por Daniel Lee
¿Se están utilizando las instalaciones y los vínculos institucionales de los consulados mexicanos para favorecer la expansión política de Morena en Estados Unidos? Esa es la interrogante central que plantea un informe de Texas Public Policy Foundation y America First Policy Institute, que documenta actividades de organización partidista, afiliación y promoción política de Morena entre las comunidades mexicanas en territorio estadounidense, coincidentes con encuentros de sus dirigentes con funcionarios de la red consular mexicana.
El documento Mexico’s Regime in the United States señala que esta estrategia comenzó durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y ha continuado en la administración de Claudia Sheinbaum.
Uno de los puntos más delicados es el plan de trabajo 2024-2027 de la Secretaría de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior de Morena, encabezada por Manuel Alejandro Robles Gómez, que contempla la formación de comités partidistas entre las comunidades mexicanas y el contacto con más de 50 consulados.
El desafío es determinar si esos vínculos se han mantenido en el terreno institucional o si han servido para facilitar la expansión del partido gobernante. La diferencia es fundamental: los consulados representan al Estado mexicano y deben atender a todos los connacionales, no convertirse en plataformas de promoción partidista.
Seamos claros: la comunidad migrante merece algo más que discursos y disputas partidistas: necesita consulados confiables, accesibles y dedicados a protegerla.

De acuerdo con el informe, Manuel Alejandro Robles Gómez, secretario de Mexicanas y Mexicanos en el Exterior de Morena, ha encabezado desde 2024 actividades dirigidas a fortalecer la presencia del partido entre los mexicanos que viven en Estados Unidos.
El plan de trabajo partidista 2024-2027 contempla la creación de comités, la afiliación de simpatizantes, la formación política y la difusión de los resultados atribuidos a la llamada Cuarta Transformación. También plantea mantener contacto permanente con más de 50 consulados y establecer reuniones y alianzas con cónsules.
No se trata únicamente de encuentros comunitarios o de mantener vínculos con los paisanos.
El documento describe una estructura política con objetivos definidos, mientras que los encuentros con funcionarios consulares plantean interrogantes sobre los límites de esa relación. Uno de los episodios señalados ocurrió el 14 de abril de 2026, cuando Robles Gómez se reunió con el cónsul general en Sacramento, Christian Tonatiuh González, y difundió un video grabado en instalaciones consulares para cuestionar las políticas migratorias del presidente estadounidense Donald Trump.
También se reportaron actividades partidistas en Stockton y Napa, California, donde fueron instalados comités de Morena, así como reuniones con otros funcionarios consulares. Estos antecedentes ameritan aclaraciones precisas: reunirse con un cónsul no demuestra, por sí solo, que exista apoyo institucional a un partido; la cuestión decisiva es determinar si hubo utilización de instalaciones, personal, recursos públicos o canales oficiales para promover intereses partidistas.
La Ley del Servicio Exterior Mexicano establece obligaciones para quienes representan al Estado. Su artículo 41 contempla restricciones a las conductas partidistas o electorales incompatibles con el desempeño de las funciones públicas. Por eso, cualquier señalamiento sobre un posible uso político de la infraestructura consular requiere investigación, transparencia y evidencia verificable, no descalificaciones automáticas ni conclusiones anticipadas.
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