18 de septiembre de 2026

En memoria de Angélica, gracias, amiga querida. Siempre vivirás en mi corazón.

Por Luis Sunderland Méndez

El pasado 12 de mayo, el administrador de la DEA, Terrance Cole, declaró que las autoridades mexicanas acompañan los esfuerzos de las estadounidenses en la lucha contra la invasión de fentanilo y otras drogas en los Estados Unidos, y que provienen de nuestro país; pero que no es suficiente, porque, si no se termina el contubernio entre las organizaciones terroristas del narcotráfico y los narcopolíticos que incluso llegaron al poder gracias a los recursos de los cárteles, todo es insuficiente.

Al día siguiente de esa declaración, le preguntaron a la presidenta, en su mitin diario de Palacio, su opinión y, entre otras ambigüedades, dijo que había cooperación entre los dos países, pero que subordinación no. Que su comunicación con el presidente Trump era muy buena —nunca se ha reunido con él— y ella contestó que el problema era que Trump no estaba bien informado por sus subalternos, sobre todo de los esfuerzos que su administración ha hecho.

No vamos a regatear que ha habido avances importantes en la política de seguridad y en la guerra contra los cárteles por parte de Omar García Harfuch y del general Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa, pero la verdad es que la gerente de Palacio fue obligada, por las circunstancias, a hacer a un lado ese contubernio representado por los “abrazos y no balazos”.

Es innegable que lo avanzado es importante, pero está lejos de ser suficiente. El gobierno compartido con el narcotráfico es cada día más evidente; por lo menos una tercera parte de nuestro territorio está en manos del crimen organizado. El aumento en las ejecuciones, desapariciones y extorsiones señala muy claramente que eso es precisamente “pérdida de la soberanía”, y es en lo que Sheinbaum debería centrarse.

Pero no. Bien lo dijo el propio López Obrador: “Me van a extrañar”. Sheinbaum es más dura que él. Lo demostró ayer en su homilía palaciega, cuando le preguntaron su opinión sobre lo que el día anterior el propio presidente Trump dijo acerca del reconocimiento de la labor de la presidenta mexicana por incautar mayores cantidades de drogas, desmantelar laboratorios clandestinos y desplegar recursos adicionales de las fuerzas del orden y militares en nuestra frontera común.

Trump reconoció el aumento de la cooperación en seguridad y la eliminación de algunos jefes de los cárteles, pero pidió que México adopte medidas adicionales contra las organizaciones narcoterroristas que dominan vastas zonas de nuestro territorio, refuerce las inspecciones en puntos de entrada y aumente la participación del sector privado. Se refirió a que las inversiones actuales en fuerzas de seguridad son insuficientes para sostener y ampliar sus campañas e hizo una especial mención a la necesidad de exponer, arrestar y procesar a los muchos funcionarios públicos corruptos que han ayudado a los cárteles.

Ayer en la mañana, Sheinbaum le contestó que no necesitamos que nos juzguen desde fuera, que sabemos cuáles son los problemas de México y que actuamos todos los días, y le devolvió la pregunta a Estados Unidos. Le contestó a Trump que le gustaría ver un reporte del gobierno de ese país con sus resultados para perseguir a los narcotraficantes del otro lado de la frontera, detener el lavado de dinero y el tráfico de armas y frenar el consumo de opiáceos.

La temeridad de la presidenta es ilimitada e irresponsable. Ponerse a las patadas con Trump, cuando sabemos que solo su ego es más poderoso que él mismo, demuestra su falta de oficio político, ya no digamos diplomático; la imprudencia de anteponer sus intereses a los de la nación demuestra su patética improvisación.

Sheinbaum nunca responde sobre el tema principal: el contubernio entre los narcopolíticos y el narcoterrorismo. Solo pide pruebas, aunque estas se le estrellan en la cara. Ni ella ni su fiscal Godoy se atreverán a actuar en contra del principal culpable. Ahí está la verdadera causa de todo. Ella lo sabe; solo le interesa proteger al cártel de Tabasco.

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