Por Luis Sunderland Méndez

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31 de julio de 2026

Esta intentona del desgobierno de Sheinbaum, pretende controlar la información de los medios de comunicación, comunicadores, analistas, y como ahora dicen, los opinólogos, con esta burda iniciativa llamada: El Derecho de las Audiencias.

Los motivos son obvios, no nos engañemos, se la pasa diciendo que aquí en México manda el pueblo, mentira, además, una desfachatez y desvergüenza; ya parece que gente del pueblo fuera a Palacio o en alguno de sus actos públicos con acercamientos con ”el pueblo”, le dijeran: “Presidente, los medios nos engañan, métalos en cintura, contrólelos”, ¿a quién trata de engañar con esta iniciativa?, todos sabemos lo que persigue, callar toda voz o escrito en contra de su autoritarismo, de su corruptela en su administración o la criminal alianza de Morena con el crimen organizado.

Incluso, hay múltiples voces morenistas que hablan de regular a las redes sociales y a diferentes plataformas digitales que ya casi son las únicas vías de expresión que tiene la sociedad civil, usadas también por algunos valientes informadores; voces que, por medio de programas de TV restringidos, como Atypical TV, Latinus o Código Magenta, no solo se encargan de informar y explicar la cantidad de ilícitos, sino de dar alguna esperanza a la población de librarse de esta simbiosis gobierno/crimen organizado que tenemos hoy en día.

Esta perversa iniciativa de Sheinbaum, esgrime el contrasentido que todo está motivado para respetar la democracia, cuando es ella precisamente la que aplasta con esto a la libertad de expresión y a la libertad de las audiencias de escuchar lo que le convenga y sea de su agrado. Ya de por sí, casi todos los medios tradicionales están vigilados y amenazados, y muchos comunicadores han sido despedidos; ni la duda cabe, este gobierno no tolera que le lleven la contraria y por eso todos los que nos dedicamos a informar, o simplemente dar nuestra opinión, vivimos en peligro de que nos traten de silenciar en cualquier momento.

Ahora los medios tendrán que señalar qué es información y qué es opinión, como si la gente fuera estúpida y no supiera la diferencia; así que desde este momento les informo amables lectores, Las migajas del poder, son un 10 por ciento de información y un 90 de opinión. Yo soy opositor, y este ejercicio de comunicación es mi granito de arena para que la gente se motive a participar más y deje de ser solamente espectador.

La semana pasada dije que sin el 2027, no tendremos el 2030 y lo que se ve es que ni el PAN, ni MC, se dan por enterados y Somos México, tendrá que actuar con inteligencia por la limitación que entraña ser partido nuevo. Solo el PRI es el que cada vez que tiene oportunidad, les dice a los demás que, solo unidos los cuatro partidos, podrán ser capaces de quitarle la mayoría a la clase gobernante.

Se pueden decir muchas cosas negativas sobre el PRI, pero es innegable que hoy por hoy, es el único que muestra congruencia y determinación, y experiencia, actúa como una verdadera oposición. Por lo menos, Alejandro Moreno tiene agallas y siempre señala muy claramente los latrocinios del gobierno.

Los apáticos y necios no comprenden que votar no cambia el pasado, pero es lo único que puede cambiar el futuro; llevamos años escuchando las mismas cantaletas: Todos los partidos son iguales, todos los políticos son lo mismo, ¿para qué voto si nada cambia?, a esos les respondo, ¿van a permitir que decidan por ustedes, otros?, no se quejen cuando ya sus posibilidades queden sepultadas.

La democracia no es perfecta, pero votar, sigue siendo el mejor mecanismo que tenemos todos para exigir resultados, premiar a quien cumple o castigar a quien miente, traiciona y nos roba.

Los que estamos entre los 55 y los 80 años, nos toca compartir la experiencia, los derechos y libertades no llegan solos, el voto es herramienta que protege el futuro. No es Trump, somos nosotros los que tenemos que defender a nuestro país con la sangre si es necesario.

Quienes están entre los 18 y 54 años, la mayoría, les tocará decidir: el rumbo de la economía, la seguridad, educación, salud y oportunidades laborales que beneficien o perjudiquen a las familias. La indiferencia tiene consecuencias y los que no se identifiquen con ningún candidato y no voten, permitirán que sean otros los que tomen las decisiones.

Hay que informarse y contrastar ofertas políticas, a México le urge ciudadanos críticos, participativos y comprometidos; el cambio comenzará cuando los ciudadanos dejen de ser espectadores y se conviertan en protagonistas de su propio destino. Mientras tanto, no lo olviden, Morena es un narco partido y Sheinbaum, una narco presidente.

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