Por Luis Sunderland Méndez

9prensahoy@gmail.com

X: @LouSunderland

11 de septiembre de 2026

El pasado día 1, la encargada del despacho presidencial repitió lo mismo que hace diariamente en el Salón Tesorería, durante sus homilías: está empantanada en sus mentiras y en cifras absurdas, sin sentido y sin la menor vergüenza. Pero cada día hay más mexicanos que la reprueban, que ya no se engañan, que están hartos y saben que el país, de seguir así, no tendrá remedio, porque el camino que hoy seguimos nos lleva hacia un fondo del que tardaremos dos o tres generaciones en salir.

Solo por mencionar algunas de sus falsedades, está el supuesto repunte de la inversión extranjera: decir que es la más alta de la historia, cuando una parte importante corresponde a la reinversión de empresas que ya están en el país y que dejan aquí parte de sus ganancias para mantener sus operaciones, porque simplemente no pueden llevarse todo ese capital.

Hace diez años, la industria automotriz era otra poderosa protagonista de nuestra economía. Hoy, las marcas chinas son las que parecen salir ganando. Sabemos que están dispuestas a vender sus automóviles incluso por debajo del precio de costo con tal de conquistar el mercado. Las demás marcas internacionales, aunque incrementaron sus exportaciones, no alcanzaron sus metas, pero se mantienen compitiendo.

Lo de ahora son los equipos de cómputo. Su exportación ha crecido de manera importante y, en monto de dólares, supera a la industria automotriz, aunque no en generación de empleos; en ese aspecto, las armadoras continúan estando por encima.

Ese desequilibrio nos afecta. Se han perdido muchos empleos y esto es precisamente lo que la Presidenta debería decirle a la gente: la verdad, y no un discurso que la mayoría de sus seguidores y trabajadores ni siquiera entiende. Mientras tanto, algunos empresarios, atrapados por las circunstancias que atravesamos y otros, de plano, coludidos con la 4T, tienen que tragárselo.

¿Pero qué hace ella?

Ya lo vimos en el mitin de explicación del informe en Colima, donde un grupo de personas agraviadas por el sistema y cansadas de tantas dificultades cotidianas le gritó: “¡Fuera, fuera, fuera!”. Ella, al no poder callarlos, con cara de pocos amigos, dijo a sus aplaudidores que seguiría haciendo uso de la palabra y que no los voltearía ni a ver. Así se observó en los videos difundidos por diferentes noticieros de televisión.

Lo grave es que hace lo mismo todos los días en sus promociones partidistas desde Palacio Nacional. Prefiere dedicar parte de la reunión a hablar de Vicente Fox con Alejandro Moreno, del PRI, y de que este último utilizó una corbata roja, antes que hablar de la cantidad de sangre inocente que se derrama todos los días por las acciones del crimen organizado.

Tampoco parece haber espacio para hablar del lamentable estado en que se encuentra el sector salud: hospitales deteriorados, sin equipamiento, sin medicinas y, en algunos casos, sin médicos. Tampoco de las generaciones que están pésimamente preparadas en educación escolar, del crecimiento del empleo informal, con cero prestaciones, o de la pérdida del empleo formal, que es el que paga impuestos, a veces muy injustos si los medimos frente a los deficientes servicios que recibe de los gobiernos.

Eso, al parecer, no existe para ella.

Así nos quiere tener el gobierno: seguros de que nada cambiará, con una población presa del miedo ante la idea de que, si no vota por Morena, desaparecerán las pensiones del Bienestar.

Por eso, para 2027, los partidos políticos deberán hacer algo extraordinario para convencer a la gente de que vote por ellos y no por Morena o sus rémoras.

Es increíble que, en Sinaloa, un estado destrozado por la guerra de los cárteles, las encuestas señalen que, si hoy fueran las elecciones para gobernador, Morena las ganaría.

¿Cómo superar eso?

La ciudadanía debería comenzar desde ahora a rechazar a los actuales gobernantes, y eso no es lo que reflejan los estudios demoscópicos recientes.

Los partidos de oposición tienen que ir en coalición en 2027, porque es muy probable que la 4T repita la mayoría calificada en el Congreso. Por eso, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano deben pensar en la recuperación de México, detener a Morena y lograr rescatar la cordura parlamentaria y conducir al país nuevamente hacia la recuperación, por lo menos en la Cámara de Diputados, apoyando al mismo candidato.

El nuevo partido SOMOS, antes SOMOS México, tendrá que hacer un esfuerzo extraordinario para desarrollar una campaña igualmente extraordinaria. La tiene muy complicada: contará con un presupuesto de poco más de 47 millones de pesos, no podrá hacer coaliciones, necesitará obtener un mínimo de 3% de la votación para conservar su registro y, además, deberá cubrir todo el país.

Solo para establecer una comparación, Morena tendrá disponible cerca de 3 mil 605 millones de pesos.

Así que les deseo que lo logren.

Facebook Comments