Por Luis Sunderland Méndez
X@LouSunderland
17 de abril de 2026
Si la sociedad civil quiere asegurar que el Instituto Nacional Electoral (INE) conserve su autonomía y el grado de profesionalismo que lo colocó como organismo modelo a nivel mundial, el involucramiento de la sociedad civil es
absolutamente necesario. Esto no se trata solamente observar, sino de activar todos los mecanismos de presión, vigilancia y exigencia técnica.
Las principales acciones que podrían detonar la diferencia entre la ambición de la 4t y la ciudadanía que se opone a la permanencia de Morena en el poder son: La Vigilancia Estricta del Comité Técnico de Evaluación (CTE). El primer filtro no son los candidatos, sino quienes los evalúan, por eso la sociedad debe: Auditar los perfiles del CTE, presionar que los siete integrantes que lo componen sean académicos y especialistas, con una trayectoria intachable y que no tengan ninguno un perfil con antecedentes partidistas.
Exigir una transparencia total, presionando que las transmisiones de las sesiones de evaluación sean en vivo y que la puntuación de cada aspirante sea publicada de inmediato.
Un segundo punto vital son los Litigios Estratégicos y Amparos que se deben promover si se detecta que en el proceso se violan los principios de objetividad e imparcialidad, las organizaciones civiles pueden y deben interponer recursos legales ante el Tribunal Electoral o la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el caso de que los candidatos no cumplan con los requisitos de Ley o que tengan vínculos orgánicos con partidos políticos.
La creación de un Observatorio Ciudadano de Perfiles, porque no es suficiente que la Cámara de Diputados se limité a publicar los CV de los aspirantes, la sociedad civil organizada también puede hacer un fact-checking de trayectorias, investigando antecedentes, declaraciones pasadas y posibles nexos políticos que los candidatos escondan.
Publicar Semáforos de Idoneidad, creando herramientas digitales donde se califiquen a los aspirantes, utilizando criterios técnicos, académicos y de independencia.
Un cuarto punto es la Presión Social y Mediática en las Quintetas cuando se forman, es el momento más crítico, y es por eso que se deben realizar acciones clave como: Una Campaña de Visualización, poner nombre y apellido a los perfiles, sean “cuotas o leales”, haciendo que el costo político sea muy alto.
Hacer una Exigencia de Parlamento Abierto, forzando a que las entrevistas con los candidatos sean públicas, que tengan preguntas enviadas por la ciudadanía y sin que no haya respuestas ensayadas.
Y como quinto punto, la Defensa de la Carrera Judicial y Electoral, exigiendo que se dé prioridad a perfiles del Servicio Profesional Electoral. Evitar que lleguen improvisados por una designación directa, en lugar de gente con trayectoria y experiencia.
Poder Ciudadano celebró una reunión el miércoles pasado en el que un panel formado por especialistas: María del Carmen Alanís, Irma Méndez Hoyos,
Marco Baños, Francisco Rojas Choza, Gabriela Esterlín y Tomislav Lendo, externaron en forma brillante, prácticamente estos mismos principios ante unos 60 asistentes que se conectaron al Zoom y algunas más por YouTube, pero la óptica de la mayoría se ve muy ingenua y evidencia que la gente no tiene conciencia de que ya, en el aquí y en el ahora, el INE y el TRIFE, y la SCJN, están en la nómina de Morena.
La única vía factible es que la oposición tenga lo que nos dice Macario Schettino LIDERAZGO, UNIDAD Y ESTRUCTURA en torno de candidatos y que éstos emanen de la misma sociedad civil, que la ASISTENCIA a las urnas sea una marea de votantes.
Aprendamos la lección que nos dieron Venezuela y Hungría, ellos vigilaron y cuidaron el proceso y así demostraron al mundo su triunfo, olvidemos nuestro prejuicio, seamos pragmáticos e interesados en el tema electoral, el ciudadano común debe hacer política y no buscar candidatos perfectos, lo que necesitamos es un verdadero cambio de régimen para empezar la reconstrucción de México.
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