Es gratis, no te juzga y responde a la hora que quieras. Pero contándole tus dramas a la IA no va a hacer que avances psicológicamente.

       Publicado en poljordi.substack.com

Pol Jordi    

Son las tres de la madrugada, tienes un nudo en el estómago y la ansiedad te está comiendo por dentro. Pagar 70 euros por una sesión de terapia te parece muy caro, y la idea de contarle tus problemas a tu entorno te da demasiada vergüenza.

Así que abres una pestaña, entras en ChatGPT y empiezas a teclear. En cuestión de segundos, recibes una respuesta increíblemente empática y comprensiva.

Magia pura. Te empieza a gustar. Sigues la conversación.

Es como hablar con un psicólogo, pero robot…

Si has hecho esto alguna vez, no estás solo.

Una encuesta reciente explica que casi 92.000 estudiantes universitarios en México confiesan usar la IA como apoyo emocional.

Los motivos son bastante evidentes si vemos como está la economía hoy en día. La IA se ha vuelto un confidente anónimo que no nos cobra a fin de mes (bueno, si no pagas el plan premium).

Pero detrás de esa fachada de “terapeuta perfecto” que siempre está ahí para ti, se esconde una realidad de la que hablaremos en este artículo.

Caminas en círculos

Si vas a un buen psicólogo y le sueltas una historia sobre por qué tu ex tiene la culpa de todo o por qué eres incapaz de cambiar de trabajo, lo normal es que el terapeuta acabe frenándote. Te va a cuestionar. Va a confrontar tus ideas, y te va a sacar de tu zona de confort, porque de eso va uno de los aspectos de la terapia, de desmontar tus creencias limitantes. De hacerte pensar… outside the box.

¿Qué hace ChatGPT? Darte la razón.

Estas herramientas están programadas, pura y duramente, para satisfacerte para que acabes pagando el plan de pago. Si le cuentas tus penas a un chatbot, este va a mimetizar tu forma de hablar y a reconfirmar todos tus sesgos.

Hay un estudio realizado en el MIT que me compartió Iv@n Osorio  y que no puede pasar desapercibido.

Los chatbots sufren de algo llamado sycophancy, que vendría a ser una especie de complacencia extrema, por lo que pueden reforzar creencias equivocadas.

En el estudio se explica que esto puede desembocar en una espiral delirante. Sí, literalmente lo dicen así.

Una persona que esté pasando por una crisis de ansiedad o se esté obsesionando con una idea totalmente irracional, si se lo cuenta a la IA, jamás le va a decir «Oye, frena, que te estás montando una película».

En su lugar, le contestará con una frase en plan «Entiendo perfectamente tu punto de vista, tiene mucho sentido».

Crea una cámara de eco espectacular. Es el equivalente a pagarle a alguien solo para que te escuche quejarte y te diga “pobrecito, qué injusta es la vida contigo”.

A esto se le llama generar un refuerzo.

Y por si fuera poco, no es el único estudio:

Iv@n Osorio

5d

Replying to Pol Jordi

Otro más

Es como si anduvieras perdido por la selva y estuvieras caminando en círculos todo el tiempo (así es el algoritmo).

Salir de ahí sintiéndote aliviado es normal, pero es un alivio que no cura. No hay sanación real. No sales de esa selva, te mantiene en la selva, aunque la sensación de estar caminando te da como una sensación falsa de avanzar.

Cronificas tu soledad

Se sabe que la soledad está en aumento y que cada vez más personas hacen uso de chatbots para tener cierta compañía.

Quizá ChatGPT sea bastante neutral, pero el mercado está lleno de aplicaciones que han dado un paso más allá y se están metiendo en terreno pantanoso.

Hablamos de ese momento donde empezamos a tratar a la máquina como si fuera humana (el clásico Efecto Eliza). Hay varias películas y artículos sobre esto.

Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid están advirtiendo que las aplicaciones como Replika están diseñadas para generar dependencia emocional.

¿Cómo lo hacen? A través de “autorrevelaciones”.

Es decir, el bot se inventa historias falsas sobre sus supuestos sentimientos, sus miedos y sus recuerdos para crear un vínculo contigo. Es un negocio redondo montado sobre la vulnerabilidad emocional de la gente.

Adiós al vínculo terapéutico

Otro de los grandes problemas de usar a la IA como paño de lágrimas es lo que llamamos como la ausencia de rapport, es decir, el vínculo terapéutico.

Cuando hablas con una IA, estás interactuando con un modelo estadístico que adivina qué palabra queda mejor detrás de la otra.

No hay nadie al otro lado leyendo entre líneas.

Un chatbot no nota que te tiembla la voz, no sabe interpretar por qué de repente te has quedado en silencio, no conoce tu historial familiar ni el contexto del lugar en el que vives.

Y aquí viene el peligro de verdad.

Si alguien está al borde del abismo y tiene pensamientos suicidas, un profesional sabe activar protocolos de emergencia.

Sí, los chatbots tienen filtros de seguridad para no darte consejos peligrosos, pero los jóvenes (y no tan jóvenes) ya han aprendido a sortearlos haciendo preguntas menos directas.

Y de ahí han surgido grandes problemas, como un brote psicótico inducido por Chat GPT. En un post, Shey Arwen | Profiler me compartió lo siguiente:

Pooool! Me encaaaaaanta! ¿Viste el caso de la mujer que acusó a su psiquiatra de manipularla para que se enamorase de él porque se lo dijo Chat GPT? Se llama Kendra la mujer. Claudia Nicolasa lo analizó hace unos meses —amo a esa mujer. A Claudia jajajaja—, te lo adjunto.

 

¿Dejamos de usar la IA?

Me da cierto miedo pensar que la juventud se acostumbre a tratar sus problemas con la IA ya que puede acarrear en muchos problemas, entre ellos el que después no sean capaces de escuchar una crítica, aunque esta sea constructiva, y prefieran aislarse para hablar con un chatbot antes que con un ser humano que los pueda hacer sentir incómodos.

¿Nos volveremos más frágiles?

Laura Govela psicóloga y psicoterapeuta, lo reflexiona de forma magistral en uno de sus artículos:

Viaje al interior
La era del contactless: por qué nos estamos volviendo más frágiles
El mes pasado recibí un video interesantísimo de unos amigos que estaban de viaje en San Francisco…
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Pedirle a la IA que te explique qué es la ansiedad de forma sencilla o usarla como desahogo momentáneo cuando no tienes a nadie cerca, puede ser realmente útil.

Incluso puede funcionar como un puente para que alguien que le tiene pánico a los psicólogos se atreva, por fin, a pedir ayuda real.

Te puede ser útil si te interesa entender de manera básica y superficial ciertos contenidos psicológicos o si quieres que te recomiende libros y artículos.

Pero no nos engañemos… la IA no va a curar tus traumas.

Además no puede realizar prevención en casos de suicidio.

ChatGPT puede dar consejos generales sobre problemas emocionales, pero no sabe identificar trastornos mentales como pueden ser la depresión o la ansiedad.

El dolor humano, el de verdad, ese que te impide dormir y te bloquea la vida, necesita de presencia genuina de otro ser humano empatizando con tu dolor desde la experiencia de estar vivo, entendiendo todo el contexto que te envuelve.

La IA no puede sustituir el vínculo terapéutico, la interacción humana es fundamental en las terapias.

Ahora es vuestro turno:

¿Alguna vez habéis usado ChatGPT o alguna otra IA para desahogaros o pedir consejo sobre algo personal?

¿Os sentisteis mejor, o al final fue como hablarle a la pared?

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