Por Daniel Lee

La exportación de aguacate mexicano entra en una nueva etapa: a partir de octubre, el cumplimiento de las obligaciones laborales y de seguridad social formará parte de los requisitos para colocar el producto en los mercados internacionales.
La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) puso en operación la Plataforma de Verificación Laboral para la Agroexportación (VELAGRO), mecanismo mediante el cual los exportadores podrán obtener el Certificado Laboral para la Agroexportación (CLA).
El aguacate es el primer producto incorporado al programa piloto y el registro de los solicitantes comenzó el 17 de septiembre y concluirá el 30 de septiembre de este año.
Más allá del trámite administrativo, el nuevo esquema coloca en el centro una cuestión que durante años ha permanecido rezagada frente al crecimiento de las exportaciones agrícolas: las condiciones laborales de quienes hacen posible la producción que llega a los mercados internacionales.
El CLA busca acreditar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social dentro de las cadenas de valor agroexportadoras. La STPS plantea que el mecanismo permita fortalecer la trazabilidad laboral del campo y avanzar en la protección de las personas jornaleras agrícolas.
El exportador responde por la cadena
En esta primera etapa, quien debe solicitar el certificado es exclusivamente el exportador de aguacate. Los productores, empresas de corte, empacadoras y otros participantes de la cadena no tienen que tramitar individualmente el CLA, aunque deberán mantener el cumplimiento de sus obligaciones laborales y de seguridad social para poder formar parte de la cadena declarada por el exportador.
Este punto es fundamental desde la perspectiva laboral.


El nuevo modelo no se limita a revisar a la empresa que coloca el producto en el extranjero. Conforme avance el programa, VELAGRO incorporará información de los productores, huertos y demás participantes, además de avanzar gradualmente en la incorporación de los registros patronales ante el IMSS. Los lineamientos establecen que el porcentaje mínimo de participantes con registro patronal deberá crecer progresivamente hasta alcanzar 100% en abril de 2027.
Es decir, la trazabilidad de una exportación comienza a incluir también la trazabilidad de las relaciones laborales que están detrás de ella.
Del campo al mercado internacional
La importancia del mecanismo radica en que el aguacate que llega al consumidor internacional no aparece de manera espontánea. Detrás de cada carga existe una cadena en la que participan productores, jornaleros, empresas de cosecha y corte, empacadoras, transportistas, comercializadores y exportadores.
VELAGRO pretende que esa cadena pueda ser identificada también desde el cumplimiento laboral.
La STPS informó que el certificado obtenido en esta primera fase tendrá vigencia del 1 de octubre al 7 de noviembre de 2026, mientras que el programa continuará con etapas sucesivas de incorporación de información y verificación.
La medida adquiere particular relevancia porque el sector aguacatero tiene una fuerte presencia exportadora en estados como Michoacán y Jalisco, principales entidades consideradas en la implementación del programa piloto. La STPS ya había trabajado con representantes del sector para preparar la puesta en marcha del mecanismo.
El reto está en los jornaleros
El verdadero alcance de VELAGRO deberá medirse no solamente por el número de certificados expedidos, sino por lo que ocurra con las personas que trabajan en el campo.
La certificación plantea una oportunidad para hacer más visible una parte de la cadena productiva que con frecuencia permanece lejos del consumidor final: quién trabaja, bajo qué condiciones, con qué registro, con qué protección social y bajo qué obligaciones patronales.
La meta oficial es avanzar hacia un modelo agroexportador que combine competitividad con trabajo digno y seguridad social.
El desafío será convertir esa intención en resultados verificables.
La agroexportación mexicana compite en mercados internacionales donde la calidad, la inocuidad y la capacidad logística son determinantes. Ahora se agrega una dimensión que puede resultar igualmente relevante: la responsabilidad laboral.
VELAGRO representa, por ello, algo más que una nueva plataforma digital. Puede convertirse en un instrumento para cerrar una brecha histórica entre el valor comercial de los productos agrícolas mexicanos y las condiciones de quienes los producen.
El aguacate será la primera prueba.
Si la riqueza que genera el campo mexicano quiere presentarse al mundo como sinónimo de competitividad, también tendrá que demostrar que detrás de cada exportación existen trabajadores cuyos derechos son reconocidos, protegidos y cumplidos.

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