Columna invitada: ECHAR EL CHAL

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ECHAR EL CHAL

Nuevo año, nuevas metas

Re Sánchez

¡UF! ¡Long time no see!

¡Feliz Año Nuevo!

Espero encontrarlos a todos 20 de 10 y les deseo un 2021 de igual o mayores aprendizajes que el 2020. Que sea un año de infinito amor, infinitas alegrías, infinita salud y ojalá pura buena noticia.

Quick update de mi vida: ¡Si me gradué! Y si, fue en línea.

La verdad es que fue súper emotivo, satisfactorio y a la fecha sigue siendo una montaña rusa de emociones juertes eso de terminar y comenzar ciclos.

La Navidad y recibir el Año Nuevo con mi familia fueron verdaderos y maravillosos regalos del Universo. La comida toda deliciosa y por supuesto, como todos los años, nos salió el muñeco en la rosca. See you el 2 de febrero pa’los tamales.

Pero ahora sí, a lo que nos truje.

Hace algunos ayeres que les pregunté de qué querían hablar, un muy buen amigo contestó que sobre metas y sueños. Como en todo inicio de año, e inicio de cualquier cosa, hablemos de ello.

La vida en general no tiene porqué ser fácil, creo yo, pero caminar por lo menos es más fácil cuando sabes a dónde quieres llegar.

El método teatral de Stanislavsky (el cual no recomiendo para actuar), sugiere que en la creación de un personaje, el actor debe suponer ciertas cosas antes, como de dónde viene, ¿qué pasa si…? y el presupuesto del que quiero hablar en este caso:

El Objetivo y el Súperobjetivo del personaje.

¿A dónde va el personaje?, ¿cuál es su meta en cada escena? y la suma de estas, ¿cuál es su meta en toda la obra?

Yo, hasta hace algunos años que me di cuenta de que tengo un gran sueño (súperobjetivo) pero no tengo idea de cómo llegar a él, me daba HARTO miedo cualquier situación de cambio. Vivía en el “fake it till you make it” que aunque la verdad si sirve, aprendí que puedo, he podido y no tengo por qué no poder a futuro y empecé a ponerme metas “chiquitas”.

A lo que quiero llegar es a que todo se vale. Se vale tener miedo, se vale estar emocionado, se vale ver al piso para ver cada paso que das y no ver la cima. Lo que a ti te funcione, se vale. Lo que no se vale es dejar ninguno de esos sueños de lado. Sí, estamos empezando un nuevo año y es padre ponerse el reto de hacer un millón de cosas nuevas, ¿pero y el millón que no terminamos el año pasado? Yo diría que no las dejaras nunca.

Todo sirve. Disfrútalo, exprímelo y no dejes de ver hacia adelante y de reconocer todo el potencial que tienes. Después de esos logros, puedes cumplir mil más.

Joe Gardner de Soul, por ejemplo, sin duda disfrutaba que lo hacía si se trataba de su Súperobjetivo pero ¿y toda la demás vida que se le pasó?

Aprovecha todo y no en un discurso de optimismo tóxico. Al contrario todo lo que sientas, date permiso de sentirlo y vivirlo.

Otra cosa, y hablando de Joe Gardner. Los sueños de todos se valen. Ninguno es mejor o más grande que el de otra persona. Más aún por que no somos esa otra persona y no sabemos el origen ni lo que nos costaría ni nada.

Rodéate de gente que te apoye, de nada sirve alguien que a ti o a tu sueño los estén haciendo menos.

No soy psicóloga ni nada y es el punto de vista de una morrilla de 23 años. Pero toma lo que te sirva y vive el 2021 completito.

Gracias por leerme.

Bienvenido de nuevo a este espacio tuyo, ve a checar el podcast que hoy mismo salió el de este texto y nos vemos la siguiente semana con nuestra primera book review. ¡KEMOCIAN!

Te quiero mucho y no estás solo. Aquí estoy contigo.

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